Origen: Bhaledín nace como templo de culto/meditación construido por la Dama Érildhel en el año 10 (Primer Ciclo) para retiro y práctica espiritual.
Función central: es el lugar donde se crean/consagran los Bhaideles (cánticos secretos) y donde se establecen sus usos rituales (defensa, ocultación, olvido, tormenta, etc.).
Centro de orden y tradición: en la cronología del Lirën Hodraël se presenta como el núcleo de la Era de las Damas Blancas: ahí nacen los “primeros Bhaideles” y se fijan como tradición de la Orden.
Semilla urbana: alrededor del templo crecen viviendas y termina consolidándose como Iondrel, “la gran ciudad de retiro de las Damas Blancas”.
Explícito en textos:
Archivo/“biblioteca” de cánticos: se menciona una Biblioteca del Saber con “los escritos de todos los cánticos” y se listan varios Bhaideles principales asociados al templo.
Inscripciones rituales en Aerhenël: el corpus del Lirën Hodraël describe inscripciones en Aerhenël talladas y asociadas al templo (por ejemplo, una inscripción “en la puerta sellada del Templo de Bhaledín”).
Arquitectura acústica / resonancia: se describe el enfoque técnico-ritual del Resonarium: disposición espacial de coros, “metales prohibidos”, y relación entre tono/temperatura/energía espiritual; y se alude a mecanismos del templo como “viento natural canalizado por túneles del templo” para producir armonías con la voz.
Deducción razonable a partir de lo anterior (sin inventar hechos concretos):
Bhaledín no es “un edificio normal”: funciona como instrumento ritual. Si los cánticos requieren control de aire, hielo, agua y silencio, es lógico que tenga:
cámaras de resonancia (para coros y drones),
conductos/túneles para canalizar viento,
espacios sellados donde “el aire no se mueve” (condición ritual que aparece en cánticos de sellado como Nareth).
También encaja que existan salas específicas por rito (juicios del Karshanán, olvido, defensas), porque los Bhaideles se tratan como un sistema operable, no como “hechizos sueltos”.
Se afirma que el Templo de Bhaledín se hunde bajo el Lago Helado tras un cataclismo llamado La Noche de los Ecos; y que algunos relatos sostienen que la voz de Nívedel “aún resuena bajo el hielo”.
También se menciona una reconstrucción parcial del templo en eras posteriores (en el marco de “los nuevos reinos”).