Es la ciudad más norteña del reino de Tarsis. Durante la Primera Era, permaneció independiente en su estado salvaje, debido a la dificultad de viajar por el Macizo del Thálar y al gran tamaño de ésta, que disponía de más guerreros que cualquier ejército de la época. Pero en el cambio de Era, pasó de ser una ciudad salvaje a ser la ciudad guardiana de las bestias, y se agregó al reino de Tarsis.