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Nívedel

personaje
De la Era Antigua

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La diosa de los hélagos y de la creación. Hija de la diosa Sántarha del antiguo reino de Éldiren. Cuentan los pergaminos de Blédel la siguiente leyenda: En los tiempos de la antigüedad la Tierra de Sarión era un lugar desolado por la oscuridad, no existía la vida pues la inexistencia de la luz desolaba el paisaje y lo convertía en páramos desérticos. Sólo había un sitio diferente a los demás, al norte, un pequeño bosque mágico donde vivía una mujer vestida de blanco que por tiempos inmemoriales lo recorría vagando sola. Salir al exterior de dicho bosque estaba prohibido y cruzar el Lindero de la Oscuridad significaría su muerte. Pero hastiada por la soledad decidió cruzar la línea y sacrificarse creando vida con la magia que le otorgaba el bosque. Nivedel traspasó la frontera y se instaló más al sur de Redlen creando Éldiren y poco a poco la vida fue abandonándola, pues la barrera que le protegía ya no tenía poder y perdió su inmortalidad. Sabiendo que su tiempo se terminaba conjuró un gran hechizo y cambió su vida por un haz de luz que subió al cielo, creó los dos soles y la oscuridad eterna desapareció para siempre. Con el paso de los siglos Sarión se convirtió en una tierra llena de vida, frondosa y resplandeciente, y en este mismo lugar donde murió la diosa Nívedel se produjo la chispa donde aparecieron los primeros hombres y mujeres que a la postre serían los hélagos. Su legado quedó escrito a los pies de su estatua de piedra que se haya en algún lugar del Bosque de Redlen y que muy pocas personas han visto. Sólo las Damas Blancas conocen su paradero.