El Desfiladero de Áleldrin tiene una importancia estratégica vital para el reino, lo que llevó al segundo rey de los reinados de Elégoran, Krummond, a construir en Dorén el Castillo de Barak. Alberga a los guerreros del norte. Las tierras del norte fueron concedidas a uno de sus caballeros más valioso llamado Azrónd, que se quedó al cuidado de las tierras y el Desfiladero de Áleldrin. Sus huestes eran conocidas como los Guerreros de Azrónd, también llamados los Caballeros del Nortégores. Muy temidos por las pequeñas aldeas y los caminantes.