El rey Zuán de Tarsis ordenó al arquitecto de la época Galrrién el Rompepiedras diseñar un acueducto de piedra que comunicada Rionwen con Minas Tar. Y en el año 1632 comenzó la macro construcción que duraría diez años. La mano de obra principal las aportaron las ciudades de Nérbor y Baradiel que por entonces eran pueblos esclavos.