La menor de los cinco, Nhión estableció su reino, Hómnor, en el centro de la tierra. Era el más débil y su pueblo se abastecía de las culturas colindantes, nunca llegó a controlarlo completamente pues sus huestes comenzaron a unirse a los reinos vecinos que tenían más poder y dominio sobre él. Este reinado duró relativamente poco tiempo, abstracto y anárquico sus pueblos nunca estuvieron realmente unidos y había muchas desavenencias entre ellos. Nhión intentó forjar un ejército fuerte pero su inexperiencia y su juventud fueron los mayores problemas con los que tuvo que enfrentarse siendo engañada y manipulada constantemente por sus propias huestes. Vivían principalmente de la caza en el bosque de la Meseta Central y los páramos. Habitualmente eran pueblos nómadas que se desplazaban a los lugares donde encontraban más caza, no sólo para comer, sino también para pasar los duros inviernos con sus pieles que además eran un artículo de lujo para comerciar.