Al
sur del Bosque de Elmoth hay una
parte del territorio del reino de Íshtar que
jamás ha podido ser conquistada por ningún rey, el Valle del Nur. En lo más profundo y a los pies de los Montes Riazen se encuentra Griloín, la ciudad del reino de los Di-rin. Aquí habitan una raza de
pequeños hombres pero muy fornidos. No les gusta viajar ni que nadie pise sus
tierras, por ese motivo es difícil ver un Di-rin
del valle fuera de su hogar. Aunque están dentro del reino de Íshtar, son una comunidad independiente
que no pertenece a los dominios de los Caballeros
del Este.
Griloin¸ Sangrim y
Toruín son las tres ciudades principales del reino de los Di-rin. La primera que además es la
capital es la más grande de todas. Se yergue
imponente sobre las rocas de la montaña. Una pequeña muralla protege las
primeras casas que sobre la ladera hace de ante sala a la entrada de la ciudad.
Ancladas sobre las rectas paredes de la montaña, una infinidad de balcones
asoman de diferentes tamaños y esculpida la roca a golpe de martillo, se pueden
atisbar esculturas de viejas batallas y
rituales antiguos entre los balcones.
Las
otras dos ciudades son asentamientos grandes que los Di-rin establecieron para proteger el valle de intrusos.
Atravesando
el portón de entrada, un largo paseo con doce grandes arcos de piedra
debidamente tallados con adornos sobre las columnas que los soportaban te
dirigen hacia la misma montaña, donde otro portón aún más grande da acceso al
interior donde se encuentra la sala del rey.
Comparten
el Bosque de Wingdiel con Gorfun, ya que esta ciudad de marineros
tala sus árboles para crear barcos y botes para la pesca. Pero los Di-rin pueden pasar desapercibidos si
ellos lo desean, así que es extraño que haya encuentros entre las dos ciudades.
Sus
árboles tienen una madera especial que flota mejor en el agua, y además cuando
le quitas la corteza, tiene un aceite que hace que se adhieran las maderas
entre sí con mucha fuerza. Esta madera se llama Cálantir.
Con
una tierra salvaje y en plena expansión en el éxodo de las razas, el pueblo de
los Di-rin tomó la determinación de aislarse de hombres y bestias y crear su
propio pequeño y particular reinado para protegerse de las invasiones. En el
año 442 los Di-rin eligieron a Groenebar como su rey y ante la necesidad de
controlar todo el valle, éste a su vez creó a los Jinetes del Valle.
Los
Jinetes del Valle están comandados por un Señor de los Jinetes del Valle, hay
tres, uno por ciudad, elegidos en primera instancia por el rey I Groenebar. Los
tres primeros que existieron y comenzaron con las costumbres y las normas de
estos caballeros fueron Garin de Gríloin, Sakgrim de la ciudad de Sangrim y Naradrín de Tourín.
Sus
tres sucesores y actuales Señores de los
Jinetes del Valle son Mirin de Gríloin, Rukgrim de Sangrim y Valadrín de Tourín.
Aunque
hubo un tiempo en que Tirin, segundo
hijo de Garin le arrebató el título
de Señor de los Jinetes a su hermano Mirin, que unos años más tarde lo volvió
a recuperar.