Clima
bastante costero en la parte sur y húmedo en la parte norte debido al Bosque Siniestro de Henter. Linda al
Norte con Tulán y Tarsis, al Oeste con Isla de Selfi y al Sureste con Shandall.
Sónkar
tiene una variedad de climas y páramos curiosos porque separa dos reinos
totalmente contrarios. Por el noroeste el clima desértico de Tulán y al sureste el húmedo y oscuro
reino de Shandall.
La
Cordillera de Rodriel hace de
frontera en la parte oeste. En ellas habitan las Águilas Zeniel, grandes águilas que pueden ser montadas como si
fueran caballos. Antaño tuvieron una alianza con los hombres en la Gran Guerra de las Bestias. Algunas
pueden hablar mediante la telepatía con determinadas personas o razas,
principalmente magos y brujos. Esta cordillera se extiende desde la costa donde
desemboca el Río Déstar hasta la
misma ciudad de Shímkur para morir en
una caída suave en Valle Val.
Más
al sur, separado por el Paso Estrecho de
Aún se alzan los Picos de Bélegar
que dan cobijo al Golfo de Aunúk. Al
suroeste se sitúan Shandorá y la
reconquistada Celebnas. Estas dos
ciudades por su situación costera tienen mucho comercio con las ciudades del
reino de Isla de Selfi. Destacar un
lugar paradisíaco que muchos sonkrás visitan,
Los Palmerales de Dánkar. Gigantescas
palmeras que de forma natural han crecido perfectamente alineadas y ofrecen un
espectáculo visual imponente. Muy extenso con miles de palmeras su madera es
utilizada por la realeza para construir su mobiliario personal. Este palmeral
pertenece al rey y está prohibido bajo
pena de muerte cortar una sola palmera
que no sea para el consumo real.
Detrás
del Bosque de Talán escondida entre
las Montañas del Abismo se encuentra
la ciudad de Kanhan, testigos
directos de la derrota de la bestia Trango
en la Gran Guerra de las Bestias
en la antigua Calas Árriel. Viajar
aquí sólo o sin un guía experto que conozca bien las montañas puede ser una
tarea casi suicida porque el camino es confuso y los mismos guerreros lo suelen
confundir para estar a salvo de maleantes y ladrones.
Cruzando
las montañas, más allá del Valle de
Elenwem la ciudad de Ankán
delimita las fronteras al sureste de Sónkar.
Son un pueblo marinero que a través del Puerto
de Bélaran comunican las dos islas con el reino, Iórie y Linmiel.
Subiendo
por Valle de Elenwem accedemos a la Cima de Hálagan cruzando por el Puente de Hélewil. Este montículo
natural de piedra bastante alto se compagina con la Atalaya de Brih para salvaguardar la entrada a Shímkar por Valle Val de
las posibles incursiones de Shandall
por el Puente de Hegrim. Sabido es
por todos que estos dos reinos están en constante guerra.
Lórannim
es la encargada de suministrar soldados a la atalaya y por su situación
geográfica es de vital importancia para el reino. Son magníficos herreros, para
muchos los mejores de todo Sarión, ellos forjaron a Árnusak, el acero de los caídos.
Cerca
de aquí podemos llegar a un regalo para la vista y los sentidos, las Cataratas de Galándor. Linda con Shandall entre las Montañas de Célebril y las Montañas
Rocosas. Tienen una caída de 120 metros, desde arriba la vista es
espectacular y puede verse hasta la Cima
de Hálagan en la lejanía.
El
Bosque Siniestro de Hénter es una
gigantesca masa de árboles viejos en la parte noreste del reino que comunica la
Meseta Norte con la Meseta Sur y proporciona a estos parajes
mucha humedad en el ambiente. En los días de más calor se hace casi
irrespirable el ambiente. Más al norte aún, en las Montañas de Rak la ciudad de Égardun
hace de linde para delimitar las tierras de Sónkar.
Tienen bastantes conflictos en forma de pequeñas guerrillas con Sunks, ciudad del reino de Tulán, por delimitar la frontera dentro
de las montañas. Égardun está
fuertemente protegida por el Castillo de
Veamar y los Caballeros Egar, las
huestes del norte.
En
la parte sur de las Montañas de Rak,
en la Meseta Sur se construyó el Osario de Kaelna. Templo donde se
muestran los huesos de los mejores y más honorables guerreros muertos en las
batallas de Sónkar. Es uno de los
mayores honores para un caballero. En cada batalla, se encomiendan a Kaelna
para que sus huesos sean mostrados y su alma no se pierda en la oscuridad de la
eternidad.
Por
toda La Tierra de Sarión existen los
monjes Khan, sus oraciones y su vida
la dedican a su diosa Erisir. Sitúan
su templo en el interior de la Cordillera
de Rodriel y están protegidos inexplicablemente por las Águilas Zeniel. Son misioneros nómadas
que dedican su vida a ayudar a los desvalidos y más necesitados por todo el
mundo. Al menos una vez en su vida deben peregrinar a su templo, el Templo de Khan-dar. En la Epístola de Feregrén se anuncia que Erisir la diosa de la inmortalidad vive
bajo la montaña y todo aquel monje que cumpla su misión con honradez y
honorabilidad será inmortal en una segunda vida con ella bajo el templo.
Shímkur
la capital del reino es un emplazamiento estratégico militar envidiable, pues
se encuentra prácticamente en el centro de sus tierras desde donde puede viajar
a cualquier parte del reino en un tiempo relativamente corto. Es grande y
bulliciosa y tiene bastante controlada la Meseta
Sur, nada pasa sus tierras sin ser detectado.
Al
mismo tiempo que se conformaban los reinos de occidente, la parte del oriente
estaba sumido en guerras para conquistar sus propias tierras. Pero entre todos
los señores nobles, uno tenía más poder que los demás, Bogdano. Con sus huestes, partía de Shímkur hacia el este, pues las tierras del oeste ya estaban
conquistadas.
En
poco tiempo Bogdano establecía su
reino que abarcaba desde Egardan a Kanhan pasando por Loránnim. Posteriormente viajó hacia el sur. Ankán fue la siguiente ciudad conquistada.
Celebnas
se resistió porque estaba ya conquistada por los selfileños, pero finalmente, en la Batalla de Dankar en el año 1603 capituló y paso a formar parte del
reino de Sónkar. El caballero
principal para la conquista de Celebnas
fue Sóm de los Caballeros Aún.
Cruzando
la Ciénaga Lejana, el nuevo Sónkar tuvo que luchar con los Cruzados Negros que nacen de la unión de
las huestes de Alshán, Lírien y Elobir. Y en 1604 tuvo lugar la Batalla Negra de la Ciénaga. Fue tan encarnizada que la Ciénaga Lejana cambió su nombre por la Ciénaga de los Caídos y los
sobrevivientes fueron exiliados de sus tierras.
A
estos exiliados se les unieron otros guerreros que se rindieron de las ciudades
cercanas y emprendieron una larga marcha hacia el norte dejando las tierras de Sónkar por las Montañas de Áturin.
El
linaje de Bogdano continuó con su
hijo Bogumir que reinó de 1632 a
1678. Dedicó su vida a mal reinar por todo el territorio que dejara su padre
conquistado. Fue un rey nefasto de malas intenciones hacia sus súbditos. Dejó
el reino en ruinas y descontrolado, hasta que llegó su hijo Wargradn, que restableció el orden y
poco a poco todo volviera a la normalidad.
Wargradn reinó
de 1678 a 1716 y fue muy importante para La
Tierra de Sarión en la Gran Guerra de
las Bestias.
Como
ya he mencionado anteriormente, La Fortaleza
de Zólar, en Táloran, se
estableció como centro de reunión para todos los mercaderes de Sarión una vez al año. Cada año, acudían
personas de todos los reinos, guerreros y razas se congregaban pacíficamente en
esos días, y se estableció “El Gran día
del Mercader”. Juegos, música y fiestas se desarrollaban para mostrar las
habilidades de los participantes. Reyes y Sangres Nobles (los acaudalados y
jefes importantes) mostraban sus mejores galas.
Pero
había un lugar que no compartía dicha paz. Las
Montañas de Áturin. Montañas que se extienden a lo largo de dos reinos,
albergaba dos razas de bestias, los Uram
y los Kaampi. Proliferaban como
nunca. No tenían un líder y la anarquía reinaba por doquier. Al crecer tanto en
número, las Montañas de Áturin se
convirtieron en un lugar peligroso. El
Paso de Tarsis era una tumba para muchos caminantes que lo cruzaban. La
falta de comida y espacio para vivir, obligó a las bestias a salir de las
montañas y comenzar a buscar nuevos lugares para seguir expandiéndose.
En
Lírien, ciudad de Sónkar, por el año 1608, un joven
guerrero de tan sólo 19 años llamado Trango
fue condenado y expulsado por el regente a los Montes Solitarios, por tener un idilio de amor con la hija del
mismo. Los dragones Seth le darían
caza y darían cumplimiento a su condena. Y ese hecho quedó olvidado, y pasó el
tiempo y nunca más se supo de ese guerrero. ¿Pero qué ocurrió realmente con el
guerrero?
Trango
se hallaba medio muerto vagando por los Montes
Solitarios, comiendo raíces y cualquier cosa que encontraba a su alcance. Y
llegó el momento de su sentencia cuando se cruzó en su camino con una dragón
hembra llamada Koria, un Dragón Negro. Pero nadie contaba con un
cambio en el curso de la historia de Sarión.
Koria era una hembra joven que
acababa de perder a su hijo, un pequeño dragón macho que murió al nacer. Ésta
sentía el instinto maternal de criar a su descendiente, y tomó a Trango como
sustituto de su hijo muerto, y lo crio y cuidó como si fuera de su propia
sangre. Y lo defendió de los demás dragones con su propia vida.
Y
pasó el tiempo y Trango comenzó a
cambiar. El corazón roto, la soledad, el ansia de venganza y la magia de los Dragones Negros fue una mezcla que
destrozó a Trango y poco a poco le
convirtió en una bestia feroz y sin sentimientos. Su único deseo era matar y
comer carne cruda.
Con
el paso de los años Koria tuvo un
hijo dragón, llamado Korr. Uno de los
dragones más grandes y esbeltos de todos, que por su fuerza, magia y belleza,
era conocido en los Montes Solitarios
como el nuevo príncipe de los Dragones
Lámak.
Trango
abandonó los Montes Solitarios a
lomos Korr, quién se convertiría en
su bestia protectora. Su primera visita, Lírien.
Sembró el pánico y la muerte. Comenzaba la leyenda de la Bestia Inmortal. Viajó a las Montañas
de Áturin, reorganizó a las bestias, se proclamó su líder y comenzó a matar
y saquear La Tierra de Sarión.
El
Paso de Tarsis fue uno de los primeros asentamientos de las bestias, ya que al
controlar este acceso al reino de Tarsis,
lo aislaron. Tarsis fue el primer reino en caer en manos de las Bestias.
Seguidamente
y por sus ansias de venganza, Trango
desplazó sus tropas hacia el sur, a las tierras de Sónkar, que hoy son el reino de Shandall,
y desde allí dirigió la casi destrucción de La
Tierra de Sarión comenzando con la expansión de las bestias por toda La Tierra de Sarión.
Con
la derrota de Trango en la Gran Guerra de las Bestias en el año
1711, la paz llegaría poco a poco a La
Tierra de Sarión, pero en Sónkar
comenzaría una secesión liderada por Garhal,
el hermano y sucesor al reino de Sónkar,
Ragrad. Después de varios años de
guerras Sónkar se dividió en dos
reinos; Sónkar con el reinado del rey Ragrad,
y Shandall con el de su hermano menor
el rey Garhal.
Este
reinado no tiene fiestas oficiales, pues después de la secesión de Sónkar el rey Ragrad estableció un luto de por vida en honor a las mujeres,
viejos y niños caídos.
Esporádicamente
las ciudades por separado celebran pequeñas fiestas casi en secreto para no
desobedecer el antiguo mandato del rey.