Para los hombres es el último descanso. No todos podrán ir allí, sólo quién lo merezca tendrá acceso al Sueño Eterno. “La luz blanca vendrá a recogerte y te llevará con los dioses y los guerreros de más coraje” rezaban los guerreros antes de cada batalla. Era el mayor honor que puede tener el hombre cuando cruza la línea de la vida a la muerte. Existe la creencia que aquellos que viajan al Sinpara no están muertos, sino que duermen en algún lugar en el más allá y que pueden volver a la vida reencarnándose en otro hombre o en forma de espíritu.